Querido Señor Karma:
Hoy pasó algo extraño en casa, he caído al suelo y te he recordado.
¿Me estarías dando castigo?
Pues quise creer que sólo lo imaginaba.
He hecho mucho daño, y me han herido tanto.
Creo que muchas almas desesperadas caminan sobre la Tierra,
y la verdadera contaminación es la de nuestros corazones pisando el Mundo.
No existe la basura, ni el aire sucio, solo existen ojos apagados y muertos en vida.
Cada uno espera sentir, anhela ser querido. Pero dos segundos luego,
te empujan y te retuerces en el piso. ¿Podría ayudarme usted?
Condenando a tanta gente a sufrir en venganza.
Desquiciadas mentes torturadas en un sentido mucho más figurado que el delirio.
quizá entiendan que somos errores superados y que cada acción tiene consecuencias,
siendo esto tan obvio, me siento en completa libertad de vivir para morir.
¿Nos controlan las palabras? ¿Nos condena nuestro actuar?
Es simple, porque en cada minuto que pasa, caes más al suelo.
Dígame una cosa ¿Realmente puedo esperar ayuda?
Ayuda, esa palabra nos carcome, ella no entiende, ella no vendrá.
Y cada una hora, alguien se encuentra a si mismo muerto.
Con mucho amor, Maia.
domingo, 28 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)